Sólo en 2016, observamos más 600 millones de ataques de ransomware, que afectaron las finanzas, las operaciones, la privacidad de datos y la reputación de muchas empresas.
Tendencias como el uso de tráfico cifrado y el uso de esta técnica de protección para ocultar amenazas como el ransomware apuntan a desafíos importantes.